Cierra los ojos, un carbón pasa sobre ellos y él los alarga con el trazo negruzco.
el rojo de los labios lo proboca con yerbas picantes, y el rubor con sus ágiles dedos.
El sabe finalmente que el carbón se impregnará en su cuerpo y que el picante irritará sus partes, pero igual sus dedos quedarán intactos para un nuevo juego.
02/11/08
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